Marcelo y el Reglamento Metropolitano
Iba rodando sin destino ni ganas, vagamente rumbo al trabajo. Al cruzar el Eje 4 Xola, se me emparejó otro ciclista y me saludó por mi nombre. Le respondí el saludo y traté de recordar quién era, pero por mas que flexioné mis neurones no lo recordé. Me pareció peculiar pues es difícil olvidarse de un ciclista que lleva una computadora portátil en el manubrio y que va navegando el Internet mientras esquiva microbuses y automóviles en el tráfico.
---¿Por qué tan pensativo, Nepo? ---me preguntó.
---He estado reflexionando. Parece que cuando uno da por hecho las cosas, es cuando más fácil se pierden.
---Te equivocas. Nada se pierde. El Wikipedia dice que la entropía del universo siempre va en aumento. El estado natural de las cosas es el desorden, la anarquía. Las cosas siempre regresan a lo fundamental.
---¿A qué te refieres?
---Los automovilistas llevan más de cien años tratando de sacarnos de la calzada. Mira lo que dice la página:
>>---y convéncete. ¿A poco crees que esto de las ciclovías es cosa nueva? El Goliat lucha por los automóviles, pero no se da cuenta que David es más ágil sobre dos ruedas. Goliat tendrá la fuerza, tendrá el gobierno, tendrá el dinero, tendrá los medios de comunicación. Pero todo eso es pura ilusión. El Wikipedia dice que el gobierno es gobierno únicamente por el reconocimiento del pueblo. El día que el pueblo ignore al gobierno, ese día el gobierno deja de existir.
Traté de ver lo que tenía en la pantalla pero me distraje con una bella mujer de tez oscura y hermoso cabello largo que paseaba por la banqueta y que nos regaló una mirada cautivante.
---¡Mira, te acaba de llegar un correo electrónico en mi computadora! ¿Cómo sabrán que estamos rodando juntos?
---¿A mí? Pero a mí nadie me conoce.
---Es de tu carnal Marcelo. ¿Te lo leo? Dice,
Te propongo una cosa.
Tengo un sueño de un mundo maravilloso.
Pero la realidad tergiversa mis planes.
Te veo en el tinacal de Coyoacán.
tu carnal.
---¡Caray! ¿A esta hora en el tinacal? Debe ser algo grave.
***
A la entrada del tinacal había un sin número de camionetas negras con los vidrios polarizados. En la puerta de madera, apoyado en su bastón, el anciano don Nicanor en persona recibía a los clientes con malas noticias.
---Hoy no hay servicio ---les decía---. Estamos llenos.
---Qué tal, don Nicanor ---le dije estrechando su mano y mirando a la profundidad de sus ojos grises. ¿A poco hay fiesta de narcos?
---No, Marcos y Durito se regresaron a la selva cuando supieron quién venía. Ahora tu carnal Marcelo está aquí con el que sale en la tele.
---¿Puedo pasar?
El tinacal estaba repleto. Todas las mesas estaban ocupadas por hombres vestidos con trajes de poliéster, corbata a rayas, lentes oscuros y corte de pelo estilo militar. Solamente en la mesa del fondo había una silla disponible. Afortunadamente allí estaba mi carnal Marcelo sentado junto a un hombre chaparro de lentes al que yo no conocía.
---Quiubo, carnal ---le dije al sentarme a la mesa---. Recibí tu correo.
---Te presento a mi jefe, don Felipe del Sagrado Corazón.
---Felipillo para los cuates ---interpuso el chaparro---. Tú y yo somos cuates. Rodamos juntos el domingo pasado.
---Traté de hacer memoria, pero no podía recordar a ningún chaparro en la rodada de los biciperros al Segundo Dinamo.
---¿Por qué tienes esa cara, carnal?
---Estoy que me lleva la tristeza. Los chuchos y los amalios me metieron una zancadilla.
---Pero nos salvó la maestra ---agregó Felipillo---. Por eso la quiero tanto.
---¿Pero que hicieron?
---¿Te acuerdas que me criticaron por no usar la ciclovía de la Avenida Chapultepec, Arcos de Belen, Izazaga?
---Tendrías que estar tarado de la cabeza para usarla, mi carnal. Al Doc se le ocurrió hacer la prueba y se le atoró la rueda en las rejillas del metro. Doce puntadas es un mal recuerdo. Esa ciclovía es una trampa mortal, diseñada por gente que quiere quitar a los ciclistas de la calzada a cualquier costo.
---Pues ahora me cambiaron el reglamento para que a fuerzas tenga que usar la ciclovía. Los chuchos y los amalios me quieren matar. Y no sólo eso. Me cambiaron lo que les dije que pusieran en el reglamento.
Diciendo esto le dio un fuerte trago a su curado de limón.
---¿A qué te refieres?
---Mira, yo quiero una Ciudad de México como París. Y por eso les dije que reglamentaran:
Toda vialidad que tenga un carril exclusivo
para el transporte público, será compartido
con los ciclistas
>>---pero pusieron exactamente lo contrario. ¿Ahora con qué cara me presento a la UNESCO para recibir el premio que me iban a dar? No me calienta ni el sol....
Diciendo esto le dio otro trago a su pulque y Felipillo lo abrazó para consolarlo.
---Qué, ¿no ganas más de ochenta mil varos al mes? ---le preguntó.
---Pues sí, pero....
---Y qué, ¿no tienes a una linda mujer que le gustan las cosas bellas de la vida y te hace sentir bien?
---Pues sí, pero....
---¿Y no puedes rodar una vez al mes al trabajo y todos los domingos en el ciclotón?
---Pues sí, pero quisiera rodar con los del Parque Hundido. Ahora con este nuevo reglamento me van a odiar.
---No te van a odiar. Además es bien fácil rodar con los biciperros sin que se den cuenta. Yo fui a rodar con ellos el domingo pasado con un sencillo disfraz de lentes oscuros y bigote postizo.
---Discúlpame, Felipillo ---interpuse---, pero no me acuerdo que hayamos rodado juntos.
---Te digo que nadie me reconoció. Llevaba mi bicicleta tricolor. Hasta tú me tomaste una foto, mirala:
---Bueno ---agregó el carnal--- es que tu bici también iba disfrazada. ¿Quien iba a pensar que le quitarías las calcomanías "Trek" para ponerle unas "Benotto" y "Colnago".
---La gente reconoce marcas, pero no distingue calidad ---apunté, pero no me escucharon. Felipillo siguió hablando.
---No tienes qué estar triste, carnal. Les metimos un cuatro a esos chuchos y amalios. Ya verán lo que pasa cuando traicionan a su propio color. La maestra sugirió que pusiéramos lo siguiente, aprovechando que los amarillos reconocen públicamente que no leen las leyes que aprueban:
Los ciclistas que no cumplan con las obligaciones
de este Reglamento, serán amonestados verbalmente
por los agentes y orientados a conducirse de
conformidad con lo establecido por las
disposiciones aplicables.
---¿Y eso que quiere decir? ---pregunté.
---Pues según la maestra, esta frase reglamenta que las disposiciones oficiales son estrictamente voluntarios para los ciclistas. Con esto, ya es oficial el derecho a circular en sentido contrario, pasarse los altos y cortar camino por la banqueta. ¿No es maravillosa la maestra? Por eso la quiero. Le debo mi chamba.
---¡No! ---dije sorprendido---. ¿Qué va decir Abraham?
---¡Sí! Ahora los ciclistas estamos, oficialmente, al margen de la Ley. Lo más que pueden hacer los agentes de tránsito ¡es mentarnos la madre!
Felipillo asintió con la cabeza y golpeó la mesa con el puño con tanta fuerza que rodaron los vasos de pulque al suelo---: No tenemos obligación de usar casco, ni ropa reflejante. Podemos circular entre carriles, por la banqueta, rebasar por la derecha. Y lo mejor de todo, el carril exclusivo de transporte público nos pertenece, porque nosotros somos el público. Como siempre ha sido.
---'Tons qué ---le pregunté a mi carnal---, ¿te vas a ir por la ciclovía suicida el lunes que te toca ir a la chamba?
---¿Tú que crees?
***